El viceprimer ministro de Baviera y titular regional de Economía, Hubert Aiwanger, ha sido hallado muerto este miércoles en un hotel de Berlín [https://www.libertaddigital.com/lugares/berlin/], según han confirmado fuentes de la Policía de la capital y del Ejecutivo bávaro a varios medios de comunicación alemanes, entre ellos el rotativo Bild. Aiwanger, de 55 años y una de las figuras más singulares del tablero político bávaro, se había desplazado a Berlín con motivo de la inauguración de una sede de su formación, el partido conservador Electores Libres (FW).
A pesar de haberse trasladado a la ciudad para dicho compromiso político, el mandatario no llegó a asistir al acto tras encontrarse indispuesto. Poco después, su cuerpo sin vida fue localizado en la habitación del establecimiento en el que pernoctaba. Por el momento, los investigadores no han revelado las posibles causas de la muerte y mantienen abiertas las diligencias pertinentes para esclarecer lo ocurrido.
Aiwanger ejercía desde 2018 como número dos del Gobierno regional bávaro al frente de Electores Libres, fuerza que actúa como socia minoritaria de la Unión Socialcristiana (CSU). Durante su trayectoria institucional, el político se significó por su marcado perfil regionalista, su escepticismo frente a la burocracia de Bruselas, sus abiertas discrepancias respecto a la gestión de las restricciones durante la pandemia y su enérgica defensa del sector del motor de combustión frente a los planes de transición ecológica promovidos desde Berlín y la Unión Europea.
En el verano de 2023, su carrera política atravesó una fuerte controversia tras salir a la luz que presuntamente había redactado, durante su etapa en la escuela secundaria en los años ochenta, un panfleto de carácter antisemita en el que se burlaba de las víctimas del Holocausto. A pesar de que Aiwanger desmintió categóricamente haber sido el autor de dicho escrito, el asunto derivó en un intenso debate público y motivó testimonios de antiguos docentes sobre supuestas conductas filonazis en su juventud.
Pese a la presión ejercida por la oposición para forzar su salida, el primer ministro bávaro, el líder de la CSU Markus Söder, decidió mantener a Aiwanger en su puesto en el Ejecutivo al valorar que su destitución resultaba una medida desproporcionada. La repentina desaparición del viceprimer ministro deja ahora una profunda conmoción en la política bávara y obliga a reconfigurar los equilibrios de poder dentro de la coalición conservadora del Land.